La soledad suena como una cascada en mis cavidades.

Me resquebrajo y va sonando como una montaña que se desmorona.

Es un paisaje con auroras en un desierto inexistente. Y las cavidades en mi tiemblan con un eco distante.

Él me habla al oído como el viento que me adormece. Sueño con él.

Mi cuerpo se estremece y contesta al susurro como cantando,

pero la voz no me sale, son las entrañas que se me ha salido del pecho y salen libres.

Luego mi saliva me moja los labios… mientras arrebata los suyos. Le digo llorando que la soledad es muy cruel mientras le pido que se lleve este fuego lejos de aquí.

Así al final no sé como es que termino en su cuerpo de tormenta mientras él me acaricia en un colchón de hojas secas.

Por Jill B.V.

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