Un racimo de negros en la iglesia

y el órgano cantando gospels y aleluyas,
las guayabas en el regazo mientras todos cantan.
 
Desde el púlpito la calle vestida con vuelos
y bombillas de luciérnagas (…)
 
Pueblo de gente pequeña,
mujeres redondas,
-violentas de color y paisaje-
cocotales y semillas nos persigue.
 
En el comisariato,
-los hombres-
montañas azules,
trajes y perfumes
inundados de Jamaica
y el balandrín de sonidos multicolores,
de niños jugando a la tierra.
 
Al final
todo un paso,
el viento,
el olor de las acacias
y luego, el horizontal del polvo.
 
*-*
En casa,
los negros somos de papel y aleluyas,
y guardamos el mak’a tell yu,
en una canasta con sombrero;
por miedo
a escuchar los llamados de los demás…
 
*-*
 Me gusta el mar
En su orilla yo siempre
tengo plenitud de interrogantes:
Vendrá el mar,
un collar de planetas y estrellas
 
si…
si se lo pido,
por favor…?
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